2 de octubre de 1968, Plaza de las Tres Culturas: después de suspender la manifestación al Casco de Santo Tomás, cerca de diez mil estudiantes se agrupan para realizar un mitin. Todo transcurre normalmente como en anteriores manifestaciones. Hasta los militares están ahí: la Comisión Nacional de Huelga cree que la presencia verde sólo está ahí para aislar a la sociedad de los actos del movimiento estudiantil.
En anteriores fechas el ejército ya había tomado medidas represivas en contra de este movimiento, la toma de ciudad universitaria, ataques constantes de los granaderos, la toma del Casco de Santo Tomás o la destrucción de la puerta de entrada en la preparatoria número 1(Antiguo Colegio de San Ildefonso).
Quién diría que este día se entendería claramente lo que el Ex presidente Días Ordaz, quería decir, cuando en la ceremonia del Informe presidencial del primero de septiembre dijo que ofrecía “su mano tendida a los estudiantes”.
Alrededor de las 6:30 pm del 2 de octubre de 1968, después de que varios oradores pasaran al estrado, se observaron dos bengalas, una verde y enseguida una roja, después de esto el ejército comenzó avanzar contra la multitud, “no corran es una provocación” se escuchó desde el micrófono; en ese momento un grupo vestido de civil y con un guante blanco en la mano izquierda comenzó a disparar contra la multitud, sin distinguir entre hombres, mujeres, niños, granaderos, militares… sólo comenzaron a disparar, seguido de esta acción, desde los edificios aledaños empezó a caer una ráfaga de plomo contra los manifestantes.
En el edificio Chihuahua donde se encontraba gran parte de los dirigentes del Comité Nacional de Huelga, periodistas y algunos otros miembros, entraron los tipos del guante blanco acompañados de granaderos y comenzaron a golpear y arrestar a las personas que estaban ahí.
Cuando el ejército empezó a disparar contra el edificio Chihuahua que ya estaba ocupado por los del guante blanco y granaderos, estos mismos asustados empezaron a gritar “somos, guante blanco” o “no disparen, batallón Olimpia”.
Este batallón creado ese año para custodiar instalaciones y ejercer servicios de orden en las futuras Olimpiadas, dependía directamente del Estado Mayor Presidencial y, por lo tanto, de la Presidencia de la República.
Este batallón integrado por miembros de batallones de todo el país estaba enviado ¿para provocar una matanza?, ¿para provocar al ejército acaso?… como sea este grupo fue el que comenzó la lluvia de plomo contra la multitud.
Una multitud indefensa, que sólo buscaba justicia, una multitud que nunca olvidará ese día…
2 de octubre en Tlatelolco continúa estando presente, ronda en plazas y mítines, pavoroso y contundente, porque es el día nacional que no se perdonó la vida…
2 de octubre no se olvida
Archivado bajo: Notas Generales